Google No aprendemos

19 de mayo de 2011

Indignado

Una pena esto del Movimiento 15-M o DRY (Democracia Real Ya) o como gaitas lo quieran llamar. Me había hecho ilusiones al principio, se me disparó la adrenalina cuando vi que una parte de la sociedad todavía estaba viva y con ganas de dar un puñetazo en la mesa. Nada, ilusiones..., era un espejismo.

Al principio prometía, gente de todos las clases, religiones, ideologías y banderas unidas por un hartazgo... ¿común? Resulta que no, que lo único que los unía era el cabreo, pero cada uno quería una cosa distinta... o no sabía lo que quería... o ni siquiera sabía si quería algo y, claro, a la hora de plasmarlo en un papel les quedó un manifiesto que no se lo fuma ni Jimmy Hendrix.

Con lo fácil que hubiera sido buscar un punto en común para tanta diversidad, un "algo" en lo que pudieran estar de acuerdo mentalidades tan variopintas.

Mensajes como los de la memoria histórica, la demonización de banqueros y empresarios o pretender que los políticos cobren 1.500€ son demasiado naif. Con ese tipo de conclusiones asamblearias se transmite una imagen de patio de colegio que a muchos les provoca simpatía, a otros muchos condescendencia y a la mayoría, no nos engañemos, nada más que risa. El movimiento se ha desarmado solo. Por eso estoy indignado.

Se habla mucho de si hay alguien detrás o si se trata realmente de un movimiento espontáneo. Sea lo uno o lo otro, van camino de quedarse en la anécdota del año y darán la razón a todos los que defienden que la ciudadanía, como colectivo, es inoperante, incapaz y necesita una élite para dirigir su destino. Los que están dentro deberían mirárselo mejor.

Ya digo, con lo fácil que hubiera sido centrarse en ese punto común... Cambiar la Ley Electoral y la Ley de Partidos sería la solución al problema. Y el problema, no nos equivoquemos, es una oligarquía política caduca, autocomplaciente y enrocada en su defensa. La misma oligarquía que tiene en su poder cambiar las reglas que la convertirían en vulnerable, que la dejarían expuesta al juicio de la eficacia, de la responsabilidad, de la sensatez, de la solidaridad... vamos, que no sobreviviría ni uno.

Al fin y al cabo, les hemos permitido crear una casta de la que ninguno se quiere ir y, evidentemente, no van a ser ellos mismos los que la destruyan. Habrá que ver si UPyD, ahora que ha accecido a esta casta, sigue pretendiendo democratizarla con las mismas ganas.

Estoy indignado. A ver cuándo aprendemos a movilizarnos, leche. Con esos mensajes que salen del 15-M se dispersa el tiro, se confunde el objetivo y se marea la perdiz. Así, vuelven a ganar los mismos y no habremos cambiado nada.

Me voy a acampar a mi sofá, que al menos no doy por saco a nadie.
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