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31 de diciembre de 2010

Consejos para fumadores ante la nueva ley

Este 2011, como todos los años por estrenar, viene cargado de incógnitas, pero en esta ocasión los fumadores tenemos ciertas angustias que añadir a la lista habitual. ¿A qué sabrá un café sin su cigarrillo correspondiente?, ¿se puede disfrutar una comida sin fumar en la sobremesa?, ¿se resentirá mi hígado si sustituyo las caladas por tragos?, ¿la mano que sujetaba el cigarrillo... debe ir al bolsillo o salir a pasear? Un mar de dudas. De ahí que me parece de lo más solidario, ofrecer en mi blog una serie de consejos para fumadores que les ayuden a sobrevivir a los cambios en estos tiempos de revolución.


1. Deje de fumar
A lo mejor no se le había ocurrido, pero se presenta como la solución que acarrea menos disgustos... dejando al margen otros posibles efectos secundarios.

2. Cómprese un cigarrillo electrónico para salir de casa
Confieso no haberlo probado todavía y dudo de su efectividad, pero quizá salve muchas vidas... las de camareros, amigos, compañeros de trabajo, parejas, mascotas... todo el que pueda encontrarse al alcance de un fumador mientras se toma un café en un bar. A partir de ahora están en peligro... y algunos no lo saben...

3. Convoque a sus amigos en casa
Comidas, cenas, aperitivos... Las comidas a domicilio o una buena web de recetas pueden ser su gran aliado. Las cañas no sabrán igual y después hay que recoger, pero si, como yo, mantiene su casa perfectamente aireada, sus amistades no fumadoras no pondrán ninguna pega. Sus reacciones estarán directamente relacionadas con su categoría como anfitrión, por lo que conviene esforzarse. Ahorrará dinero si la quedada es cada vez en una casa distinta, pero esta cuestión se la dejo a su criterio.

4. Aproveche para conseguir el cenicero de su restaurante favorito
Es probable que incluso se lo regalen, según haya demostrado su fidelidad al local en los últimos años, pero tenga cuidado, que no sospechen que su adquisición significa un adiós definitivo, en cuyo caso puede que le pongan sobreprecio.

5. Hágase su propia lista de "sitios fumables"
Con su grupo de amigos puede localizar aquellos bares y restaurantes que prefieren tener a la clientela contenta y les permiten alguna que otra alegría. Solicitar su cenicero de recuerdo le puede dar una pista sobre la manga ancha del local: si no lo sueltan es porque todavía se usa. Nunca publique la lista, utilícela con discreción, de lo contrario comprobará como va menguando con el tiempo hasta desaparecer. Aproveche el potencial de las redes sociales pero mucho ojo con la información que permite leer a terceros.

6. Pásese al tabaco de liar
Cada vez hay más marcas y más utensilios para facilitar que pueda hacerse usted mismo los cigarrillos. Supone más trabajo pero podrá disfrutar sabiendo que disminuye los impuestos aportados al Estado, sobre todo ahora que han recortado sus derechos. También le permitirá experimentar con mezclas y presumir ante los amigos de haber encontrado la fórmula del cigarrillo perfecto.

7. Actualice su navegador
Para el cálculo de sus rutas a pie por la ciudad, introduzca los hospitales y centros sanitarios, los parques infantiles y las puertas de colegios y otros centros educativos como nuevas zonas a evitar. También conviene acostumbrarse a circular por las calles menos concurridas para cuando también prohíban fumar al aire libre cerca de otras personas.

8. Conozca la ley
Lea la nueva Ley y entreténgase como yo buscando sus posibles fisuras. Seguramente no encuentre ninguna, pero echará un rato entretenido disfrutando de un cigarrillo mientras aprende cuáles son sus nuevas restricciones. También le puede ahorrar algún abuso.

9. Fumadores por el mundo

¿Sabe usted la cantidad de países que hay sin legislación antitabaco? ¿Habla usted idiomas? Quizá sea el momento de emigrar y rehacer su vida en otro rincón del mundo. Si tiene problemas con el idioma, recuerde que la familia iberoamericana es enorme. Si usted es también víctima de alguna legislación autonómica sobre el idioma y no habla bien el español, es el momento de recuperar el tiempo perdido.

Y por último:
10. Sonría, por favor
No se sienta derrotado. Añada a su lista de sitios fumables aquellos que disponen o habiliten terrazas para fumadores. Abríguese mejor en invierno para poder cenar al aire libre por debajo de los 10 grados, descubrirá que se puede sin mayor problema. Compruebe como, por pelotas, se reduce su consumo de tabaco y consuélese pensando que su salud lo agradecerá. Y sobre todo, ármese de valor y paciencia, lo más probable es que dentro de unos meses ni se acuerde de la angustia que pasó estos primeros días del año... en lo que al humo se refiere, claro.

2 comentarios:

Juanma García Gay dijo...

Te tenía despistado, entono el "mea culpa", pero aunque escribas poco siempre es una delicia leerte. Un abrazo, amigo.

El Barquero dijo...

Que no parezca que no agradezco los comentarios. Ya lo dice la sabiduría popular: donde hay confianza...

Un abrazo, Juanma. A ver si encuentras tiempo tú también para agitar esa pluma, perdón, ese lápiz tuyo.

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