Google No aprendemos

9 de octubre de 2006

Malos tiempos para la comunicación pepera


Cómo se nota que comienzan a aflorar los nervios preelectorales entre las filas peperas. Esto sí es un no aprendemos rotundo. Los comunicadores del gobierno se tienen que estar frotando las manos con la dimisión de Germán Yanque. No sólo porque se quitan de enmedio a un excelente informador que no les era favorable, sino porque además a todo el mundo le queda claro que el PP lo que quiere es manipular donde pueda, o sea, en Telemadrid.

Admiro la entereza de Yanque al negarse a claudicar a los intereses electoralistas mal concebidos. Él es un profesional que no puede manchar su nombre porque la política de comunicación de Génova siga siendo un puñetero desastre.

Yo ya no sé dónde está el problema. Me cuesta creer que no haya en este partido buenos profesionales. Me consta que los hay, mejor dicho. Lo que parece claro es que no hay un sólo comunicador con los redaños de hacer comprender a las cúpulas que se equivocan un día sí y otro también.


Quizá no sea cuestión de redaños, sino de poder y, por qué no decirlo, de independencia económica. De poder porque la mejor manera de enderezar el rumbo de la estrategia propagandística del PP es desde arriba, posición que nunca ocupan los comunicadores. De independencia económica porque para no pasar por el aro de los equivocados líderes peperos, no conviene tener la nómina pendiente de ellos. Al final la hipoteca pesa mucho y la mayoría se rinde a los caprichos insensatos de unos incapaces que, serán unos maestros de la gestión de lo público, pero no tienen ni pajolera idea de gestionar a los votantes. Y así les luce el pelo.

Leo que no gustó la presencia de destacados zapateros en el Diario de la Noche, que alguna pregunta de Yanque a la presidenta mereció algún tironcillo de orejas, que el apoyo a Gallardón no era muy del agrado de algunos... Lo leo yo y lo lee media España (la que sabe leer). Precisamente uno de los grandes valores de Germán Yanque es el velo, aunque muy fino para muchos, hay que admitirlo, de la imparcialidad. De acuerdo que no engañaba a nadie, pero no aplicaba tampoco la mordaza a ningún figurante del teatrillo político este que vivimos y se regía por el sentido común... eso por encima de todo.

Ahora nadie querrá ver, sobre todo a esas horas, el panfleto propagandístico en el que presumíblemente se convertirá el programa, porque aunque no sea así, ya está sembrada la sospecha... y en este país de inseguros y de faltos de criterio (por eso es vital la comunicación, líderes míos, requetesalaos, que no os enteráis...) lo que menos falta hace es sembrar dudas.

No hay más que ver a los energúmenos del otro lado, que meten la pata hasta el corvejón pero con una arrogancia y una prestancia que a más de uno se le olvida que son los amigos de ETA que están destruyendo todo un sistema de valores que destrozará a varias generaciones. ¿Por qué? porque COMUNICAN. Así de claro.

Se va uno de los grandes... y lo peor es que Esperanza Aguirre retrocede tres casillas!!!

Y está el patio para retroceder. Al final terminamos regalando la plaza por ineptos. Esto me recuerda al síndrome de la selección española de fútbol.

A ver si con los nervios se le va a ir a más de uno la cabeza. Que ya he oído (cada vez menos, afortunadamente) a algún histérico decir que a Gallardón le va a votar su abuela, que si los gays, que si los impuestos a los que atascan las calles, que si dice lo que piensa sin lamerle el culo al jefe... coño, eso es lo que le hace creíble... eso son votos. Además Gallardón no mueve ficha sin que lo sepa el jefe, por cierto, que para eso desayuna todos los lunes en el reducido núcleo duro que rodea a Rajoy. Y Madrid no es para regalársela a las hordas rojas, que entonces iba a flipar más de uno de esos que dicen ahora muy gallitos que no le votan ni de coña.

A la gente se le va la pinza... a ver si tenemos un disgusto con tanta tontería. Faltan unos cuantos meses, todavía se puede curar la herida abierta en Telemadrid... pero que dejen a los médicos hacer su trabajo, que los boticarios están para otras cosas. Que no aprendemos.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

por alusiones...

Estoy de acuerdo en lo de Yanke, es una pena. Yo era un asiduo de ese telediario (era el único que veía) y aun así lo seguiré siendo, aunque ya no será lo mismo. No me ha gustado nada esa noticia.

Pero en lo de Gallardón no estoy en absoluto de acuerdo. Lo siento, pero mi voto no es esclavo de nadie, y a un egocéntrico traidor que no para de insultarme día tras día no se lo pienso dar.

Si se lo llevan las hordas rojas no será por mi (nuestra) culpa, sino por el PP y por Gallardón. Basta ya de culpar a los ciudadanos de los errores de los políticos, que me recuerdas a Magdalena Álvarez y los atascos o los aislamientos en la nieve...

un saludo

El Barquero dijo...

Estamos hablando, hlh, de política y políticos y el peligro, creo, es perderse en los escaparates.

La política del PSOE es escaparatista, pero si entras en la tienda no hay nada, o lo que es peor, te van a intentar timar. Puede que en el escaparate de Gallardón haya "florituras" de temporada que no te gusten mucho, pero detrás de ese cristal hay mucha tela: por fin alguien trabaja para dejar Madrid a la altura de las grandes capitales del mundo.

No creo traidor a este egocéntrico (qué político no lo es) por defender un estilo propio dentro de su partido. Se ha colado varias veces y se le ha puesto en su sitio, pero el resto, esos detalles individualistas e indisciplinados, lo han alimentado los medios de Polanco.

Creo que deberíamos aprovecharnos de eso, porque a lo que me niego es a tener a un flojito de mollera en la alcaldía de Madrid para que perpetúe a Mr. Bean en la Moncloa... y esos sí que insultan... todos los días.... cada hora... cada minuto.

El fin no justificará los medios, pero esa actitud de la derecha, siempre ceñida a las buenas maneras, es la que nos hizo perder las generales. Debemos jugar la misma partida que los socialistas, porque si no estamos fuera de la realidad.

Madrid está mejorando muy rápido y todo lo demás es lo que quiere Polanco que pensemos. Sus razones tendrá, yo tengo las mías: no quiero trileros en el gobierno.

Gracias por tu comentario.

Un saludo

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